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Fitoterapia, reiki y meditación ya son parte de la medicina tradicional



SOCIEDAD • Domingo 29 de Junio de 2014 | 07:53◄
Por Yésica De Santo

El auge de la llamada medicina integrativa. Cada vez son más las instituciones y profesionales que suman estas y otras técnicas como la reflexología y la musicoterapia a los tratamientos convencionales. No sólo para tratar el dolor, sino para disminuir la medicación.

Hace poco más de seis o diez años resultaba difícil, casi imposible, imaginar que un kinesiólogo derivase a su paciente a practicar sesiones de reflexología, o que un hematólogo recomendara los beneficios de la meditación, que un médico clínico, además de recetar medicamentos recetara plantas medicinales, o sesiones de acupuntura. Sin embargo, en actualidad, cada vez son más los profesionales de la salud que participan de la medicina integrativa. Como su nombre indica, la disciplina integra la medicina convencional y las terapias complementarias, como la acupuntura, el reiki, la reflexología, los masajes terapéuticos, la musicoterapia, la fitoterapia, la meditación, la medicina ayurveda y la homeopatía, entre otras. Para que la integración pueda ser completa, debe existir también una participación activa y responsable del paciente, y que se produzca interacción y diálogo continuo entre todos los especialistas y su paciente. Los especialistas consultados por Tiempo Argentino la asumen como "un cambio de paradigma en la salud".
La medicina convencional, la más común en Occidente, basada en evidencias y técnicas orientadas a preservar o a recuperar la salud, evolucionó a partir de innumerables investigaciones que demostraron qué intervenciones tienen aval científico. Un mundo instaurado de ensayos y errores, de pruebas y ensayos experimentales y clínicos que suman casos comparándolos y estudiando drogas e intervenciones quirúrgicas para tratar, estudiar o curar. La ciencia que responde a síntomas físicos y que demuestra su eficacia a diario convive con muchas de las técnicas complementarias como la reflexología, la acupuntura o el ayurveda que tienen sus orígenes en las medicinas milenarias de China o India. "El paradigma de la medicina cambió y sigue cambiando, estamos frente al inicio de una medicina más abierta y humanizada que se dedica al paciente como ser holístico, cuerpo, mente y espíritu", explica a Tiempo Argentino Pablo Mountford, hematólogo y creador del área de medicina integrativa en Fundaleu, fundación experta en el tratamiento de las leucemias.
"Muchos se acercan a estas terapias por ideología o porque no encuentran una respuesta total en la medicina alopática (convencional)".

"El sufrimiento es total, no es sólo físico sino también emocional y psicológico. Viví el dolor que transita el paciente y la familia muy de cerca cuando mi hermano enfermó de cáncer de pulmón y luego falleció. Fue un disparador para ayudar a los familiares de los pacientes. Sentía que la medicina convencional tenía agujeros negros y que los médicos no estábamos siendo eficientes", explica Mountford, quien además de ser médico hematólogo se formó en cuidados paliativos, y en 1997 se incorporó a la fundación para sembrar la semilla de la integración. En un comienzo se encargó de llevar a los pacientes a realizar caminatas o darles ejercicios de meditación, pero con el paso del tiempo logró que la medicina integrativa se transformara en un área fundamental de Fundaleu, en la que también se brindan otros servicios como la musicoterapia, terapias mente-cuerpo, entre otras que participan en el manejo del dolor, como así también en la reducción de náuseas, vómitos y boca seca, todos síntomas asociados a la quimioterapia.
Según los especialistas consultados por este diario, las técnicas complementarias ayudan a mantener los tratamientos en tiempo sostenido e incluso, en muchos casos, mejoran los resultados. "Logramos que el cerebro descanse y deje de revolcarse una y otra vez en el sufrimiento. En consecuencia, se reduce la respuesta a la presión, y disminuye la generación de cortisol en sangre que tanto influye en los problemas inmunitarios y anímicos. Por medio de los masajes, la musicoterapia, la reflexología, y la acupuntura, entre otras, también podemos atender contracturas, cefaleas, y controlar la ansiedad", explica el experto de Fundaleu. "Las terapias complementarias son muy baratas, sólo hay que pagarle a la persona que brinda el servicio. Pero en la Argentina aún no están instauradas porque, como en casi todo el mundo, la medicina está deshumanizada. La única forma de humanizarla es con seres humanos bien entrenados que practiquen el contacto con los pacientes", agrega Mountford acerca de los beneficios de integrar la medicina.
Laura Aresca es médica en psicología clínica y psicooncóloga. Hace 18 años trabaja en la casa de cuidados paliativos el Buen Pastor y la Fundación Paliar. Los cuidados paliativos se brindan desde el diagnóstico de una enfermedad grave como el cáncer y consta del acompañamiento emocional y físico. "Los médicos tenemos la capacidad de abrir la cabeza. Se trata de un camino sin retorno, un mundo diferente de conexión con los otros, con uno mismo y con lo trascendente. Algunos médicos aún hoy sienten miedo, fantasean con que el reconocimiento de estas prácticas les hará perder su credibilidad", cuenta Aresca, y comenta que "el contacto y el trabajo manual son reparadores y habilitan un canal de comunicación diferente, ayudan mucho con el control del dolor, la ansiedad, el sueño, el equilibrio de las emociones y de las energías. Esto permite que el paciente adquiera bienestar y calidad de vida. La integración de las prácticas medicinales es fundamental, porque por sí solas no reúnen todas las posibilidades de hacerle bien al paciente”.
LA BÚSQUEDA. "Muchos se acercan a estas terapias por ideología o porque no encuentran una respuesta total en la medicina alopática (convencional)", explica Marcelo Ikonikoff, médico de familia en el Hospital Italiano. Hace 15 años combina en su consultorio a la ciencia basada en evidencias con la homeopatía, que según explica el experto "trata las formas de ser y de reaccionar al estrés, y estimula la propia capacidad sanadora, la fuerza vital natural de cada individuo".
El médico especialista en fitoterapia, Hugo Golberg, reconoce también el poder sanador de las plantas medicinales que en muchos casos aminoran los efectos adversos que puede provocar la quimioterapia, también ayuda en las depresiones menores, dolores reumáticos, entre otras dolencias. "Cuanto más escuchas al paciente, menos medicás", dice el experto, que también es docente en la Universidad Maimónides en la materia fitofarmacia, y trabaja con el gobierno de Misiones recuperando especies autóctonas con propiedades medicinales.
Cuando Golberg realizó el juramento de la carrera de Medicina, recibió la felicitación del reconocido pediatra Florencio Escardó y recuerda que "le dije, mire que no voy a enfocarme en la medicina tradicional, quiero ir más allá. Él me miró y me dijo 'eso espero m'hijito'".
Hace poco menos de diez años que el Hospital de Clínicas también va más allá en la búsqueda del bienestar de los pacientes. En el mítico y renombrado hospital de la UBA, un grupo de profesionales constituyó un área de reflexología y acupuntura. Nora Isabel López es reflexóloga y directora del Programa de Reflexología del Hospital de Clínicas José de San Martín. "En 2008 comencé a tratar a los pacientes que estaban por recibir quimioterapia. Era yo sola. Ahora somos 40", cuenta Nora. En la actualidad, se atienden a 30 pacientes por día derivados de áreas como maternidad, cardiología, hipertensión, quimioterapia, neonatología, pediatría, y en clínica médica. Según los expertos, los resultados de la reflexología son muy buenos. En los pacientes con fibromialgia se nota mejoría del dolor, y en muchos casos, los hipertensos logran disminuir su medicación.
Nélida Luna, de 72, años fue testigo y protagonista de los efectos de las terapias complementarias. "En 2011 estuve internada en el Hospital de Clínicas por un aneurisma de la arteria gástrica provocado por un pseudo quiste en el páncreas. Tuvieron que operarme, y si bien salió todo bien, me dolía mucho la herida ya que habían removido gran parte de mis órganos. No sabía cómo calmar el dolor hasta que el doctor me dijo, 'no te voy a seguir medicando', y me derivó a reflexología. Después de la segunda sesión, ya no me dolía", cuenta Nélida que se interesa en repetir que "no es nada mágico, es parte del tratamiento para mejorar la calidad de vida".
Otra de las doctoras que decidió ampliar el campo alopático es María Cristina Lunic, médica del departamento de reumatología del Hospital de Clínicas,  donde también cuentan con un grupo de psicoeducación para pacientes que ha ido fortaleciéndose con clases de Tai Chi, y un espacio de meditación. "No dudo en derivar a mis pacientes a algunos de estos servicios porque sé que funcionan. Las terapias que complementan mejoran la adherencia a los tratamientos, y logran que el paciente se sienta más contenido y no los abandone", asegura Lunic.
Por su parte, Teresa Franco, anestesióloga y coordinadora del centro de dolor del Hospital Tornú, también aplica las técnicas de ayurveda y reiki. "Somos un grupo multidisciplinario que se dedica al alivio del dolor a partir de las prácticas del yoga, danza, terapia y acupuntura. Nos dimos cuenta que el paciente necesitaba mucho más que los tratamientos físicos para su enfermedad."
Jorge Luis Berra es director de la Fundación de salud Preva, y si bien es médico pediatra, hace 23 años se dedica a las técnicas corporales de ayurveda. "Utilizamos los masajes ayurvédicos que tratan los puntos vitales del cuerpo con aceites de plantas medicinales y trabajamos con la meditación que también conlleva una sabiduría milenaria", cuenta el especialista. Para él, la medicina convencional "avanza hasta toparse con un muro, y del otro lado está lo que la complementa. Una es muy tecnológica y la otra entiende al paciente desde otro lugar. Lamentablemente aún hoy existe una visión sesgada de lo que debería ser la medicina que atienda al ser humano como lo que es: un ser holístico en cuerpo, mente y espíritu". Al respecto, Gabriel Carrascosa, experto en medicina tradicional china, y de una de sus técnicas, la acupuntura, opina que "la ciencia médica muchas veces parece haberse transformado en una religión, porque pareciera que no puede cuestionarse, y el trabajo del científico debería ser poner a prueba sus conocimientos. Quienes reniegan de las terapias complementarias suelen ser presos de la ignorancia."
Alcance. 34 por ciento de los pacientes recurren a terapias no convencionales, el 72% no lo confiesa al médico y el 50% utiliza suplementos y hierbas naturales en los EE UU.

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